EL BLOG SE PRESENTA...

EL BLOG SE PRESENTA...

Al cumplir los cuarenta, mi creador comenzó a hacerse las típicas preguntas asociadas a aquella edad: «¿qué he hecho con mi vida hasta ahora?», «¿qué pienso hacer a partir de ahora con ella?». Esas cuestiones fueron el motor de un blog con un carácter más bien “autobiográfico”, una suerte de “registro de recuerdos” que pretendía anotar algunas de sus vivencias personales y su impacto en él. Sin embargo, aquellas primeras páginas se expresaban en función del autoconcepto y el estado de ánimo del autor. Si ambos eran bajos, el estilo de cada publicación traslucía ese sentir.
Con el tiempo, aquel proyecto acabó en vía muerta.
Dos años después, mi autor retomó aquel cuaderno de bitácora para reconstruirlo desde sus cimientos e intentar corregir sus defectos. ¡Y nací yo!
En mis inicios, fui un medio para satisfacer el deseo de compartir vivencias y reflexiones personales, así como textos y vídeos variados que gustaban a mi creador. Este navío quería traer a puerto todas aquellas mercancías que pudieran enriquecer a los que paseasen por sus páginas.
Con el paso del tiempo me he dado cuenta que soy todo eso y algo más. Si, sigo siendo el saco en el que se introducen todas aquellas vivencias, reflexiones, textos y videos que han enriquecido de una u otra manera a mi autor. Pero además, combinando palabras propias y prestadas, me estoy convirtiendo en el relato de un itinerario en el que mi creador describe su transformación. En mi se ha reunido todo aquello que ha formado parte (de alguna manera) de un proceso de ensanchamiento humano y espiritual, un proceso de evolución que aún continúa.

¡Bienvenidos!


domingo, 27 de noviembre de 2016

MÁS BARROCO

Como la semana pasada ya compartí un par de videos con piezas musicales de Haendel y Vivaldi, esta tarde me he animado a traer a este blog dos nuevas piezas. La primera es la Sarabande de Haendel. Ya conté hace unos cuantos meses que, desde hace dos años intento aprender a tocar el piano (Musicoterapia). Esta pieza es la que estoy intentando practicar desde hace unos días a base de destrozar oídos ajenos. Para consuelo de lectores, la versión que aquí dejo hoy es la de la pianista sirio-francesa Racha Arodaky.
 
La segunda es, en mi humilde opinión, una de las arias más hermosas de Haendel: Ombra mai fu, de la ópera Xerxes, interpretada por mi admirado Philippe Jaroussky.
 
La intención de compartir de nuevo mi pequeña pasión por el piano y por la música barroca es la de expresar una vez más mi convencimiento sobre los beneficios de la música en nuestra salud emocional y espiritual.
 
Espero que lo disfrute todo el que lo escuche.
 
 
 
 

domingo, 20 de noviembre de 2016

BARROCO

Esta tarde no tengo muchas ganas de escribir, pero no quiero dejar de traer a esta plaza alguna de las mercaderías que me encuentro a veces por internet.
 
Confieso que tengo debilidad por la música barroca, y hoy quiero compartir estas dos hermosísimas arias. La primera se titula Vedro con mio diletto, perteneciente a la opera de Antonio Vivaldi Il Giustino. La segunda es, quizá, mucho más conocida: Lascia ch’io pianga, de la ópera Rinaldo, de Haendel. Ambas están interpretadas por el célebre contratenor francés Philippe Jaroussky (su voz es otra de mis debilidades).
 
No es mi intención contar detalles eruditos sobre las óperas en cuestión, ni de sus autores, ni de las arias que siguen a estas líneas, ni de la extraordinaria voz de Jaroussky (quien quiera conocer más, tiene la Wikipedia). Yo simplemente quiero compartir el pacer de esta música. Una buena terapia para esta tarde de domingo.
 
 
 

domingo, 6 de noviembre de 2016

EL CAMINO

Había una vez un príncipe llamado Tsao. Era un joven robusto, de gran belleza y de inteligencia brillante, y que, sin embargo, vivía en estado de perpetua desdicha y rabia. Se mezclaba en indignas peleas en los barrios bajos de la capital, bebía y llevaba una vida disoluta que le ocupaba cada una de las noches de su vida, sumiéndolo en la infelicidad.
 
Cierta noche, en el rincón de una mugrienta taberna, con la mente abrumada por el sufrimiento y después de haberse emborrachado a más no poder, rodeó por el talle a una criada adolescente que pasaba a su lado y quiso llevársela al jergón de un cuartucho. Ella se resistió. Hostigado por unos compañeros tan borrachos como él, que le desafiaban entre risas a que sometiera a la muchacha, la golpeó hasta dejarla inerte sobre una mesa. A continuación abandonó el lugar huyendo de la claridad gris del día que empezaba a despuntar.
 
Marchó con la mirada perdida, sin ver nada del mundo que se despertaba, y salió de la ciudad. Cuando las brumas del alcohol se disiparon en su mente, se halló en campo abierto, camino de las montañas del oeste. Entonces su existencia le resultó tan vergonzosa y desoladora que decidió abandonar para siempre los palacios perfumados que poblaban sus días y los bajos fondos que llenaban sus noches. Sólo la soledad le parecía deseable a partir de ese momento. Mientras caminaba hacia las montañas de inaccesibles cimas con la cara golpeada por el viento y los ojos ardiéndole de tanto enjugarse las lágrimas, deseó incluso encontrarse con algún animal salvaje que le atravesara el pecho con sus garras y pusiera así fin a su andar errante, mas ninguno vio.
 
A los tres días de agotadora huida, llegó al pie de los montes. Tras un breve descanso nocturno, inició la ascensión. Poco a poco dejó entre los arbustos sus vestidos bordados convertidos en harapos; a los soles y a las tempestades entregó la seducción de su rostro; y a la rudeza de las rocas, la potencia agresiva de su cuerpo. Se instaló en una cueva y durante tres años se alimentó de frutos, raíces y nueces silvestres sin esperar otra cosa que la muerte. Pero la muerte no llegó.
 
Entonces trepó más arriba, donde sólo escasas briznas de hierba surgían entre las rocas, y mientras subía hacia las alturas, donde no llegaban los senderos, su antigua vida de desenfreno se le antojó tan lejana que dudó haber sido él quien la había vivido. Las mujeres, el lujo y el vino ya no le importaban. Se dijo que tal vez se hubiera convertido en un espíritu del viento, y eso le hizo reír. Verdaderamente, cualquiera que pasara entre las rocas donde vivía le hubiera tomado por un loco viéndole vagar desnudo, sostenido por sus flacas piernas, con su terrosa cabellera que se le confundía con la barba. A veces, con los ojos relucientes como dos estrellas negras entre la maraña de su rostro, se quedaba largas horas inmóvil, contemplando la cima nevada de la montaña, donde no esperaba que llegara nadie.
 
Aquella cima le llenaba de una paz infinita. Durante quince años no supo por qué, hasta que un día llegó alguien desde las nieves perpetuas: un hombre casi transparente de lo pálido y delgado que estaba. Iba vestido con una túnica roja que ni viento polvoriento ni rama espinosa parecían haber rozado jamás. El hombre era uno de esos inmortales que vivían en otro tiempo en lo más alto de la montaña del oeste. Tsao no se extrañó de verle. El inmortal se sentó a algunos pasos de él, sobre una piedra. Tsao se acercó y se sentó enfrente, como para entablar una conversación, pero no se le ocurrió nada que tu-viera ganas de decir. A su alrededor no había más que el viento y la luz del cielo.
 
— ¿Te acuerdas de que fuiste un príncipe? —le preguntó su visitante, con voz clara y apacible—.
—¿Príncipe? —le contestó Tsao—.
— No sé lo que significa esa palabra.
— ¿Qué buscas en estas montañas?
— Nada —respondió Tsao—. Sigo mi camino.
— ¿Y dónde se encuentra tu camino? Tsao levantó la cabeza y señaló el cielo.
— ¿Y dónde se encuentra el cielo? —preguntó el hombre. Tsao posó la mano sobre su pecho y señaló así su corazón. Entonces el hombre sonrió.
— Bienvenido al hogar de los inmortales —dijo.
 
Y se marcharon juntos hacia la cima.
 
Fuente: Henri Gougaud. Cuentos del extremo oriente.
Sígueme. Salamanca, 2004, pp. 19-21.
 

domingo, 30 de octubre de 2016

DIARIO DE UN CUBANO

Una de las cualidades que hacen que el ser humano sea eso mismo (humano) es su capacidad de generarse expectativas. Lo malo es que los deseos se cumplan con creces… hasta convertirse en una maldición.
 
Para entender esto, hoy traigo este hilarante testimonio que circula por la red…
 
Agosto 12
Hoy me mudé a mi nueva casa en el estado de Pennsylvania. ¡Qué paz! Todo es tan bonito aquí... Las montañas son tan majestuosas. Casi que no puedo esperar para verlas cubiertas de nieve. Qué bueno haber dejado atrás el calor, la humedad, el tráfico, los huracanes y el cubaneo de Miami. Esto sí que es vida.
 
Octubre 14
Pensylvania es el lugar más bonito que he visto en mi vida. Las hojas han pasado por todos los tonos de color entre rojo y naranja. Qué bueno tener las cuatro estaciones. Salí a pasear por los bosques y por primera vez vi un ciervo. Son tan ágiles, tan elegantes, es uno de los animales más vistosos que jamás he visto. Esto tiene que ser el paraíso. Espero que nieve pronto. Esto sí es vida.
 
Noviembre 11
Pronto comenzará la temporada de caza de ciervos. No me puedo imaginar a nadie que quiera matar una de esas criaturas de Dios. Ya llegó el invierno. Espero que nieve pronto. Esto sí es vida.
 
Diciembre 2
Anoche nevó. Me desperté y encontré todo cubierto de una capa blanca. Parece una postal... una película. Salí a quitar la nieve de los escalones y a dar pala en la entrada. Me restregué en ella y luego tuve una pelea de bolas de nieve con los vecinos (yo gané), y cuando la niveladora de nieve pasó, tuve que volver a dar pala. ¡Qué bonita nieve! Parecen moticas de algodón esparcidas por todos lados. ¡Qué lugar tan bonito! Pennsylvania sí que es vida.
 
Diciembre 12
Anoche volvió a nevar. Me encanta. La niveladora me volvió a ensuciar la entrada, pero bueno... qué le vamos a hacer, de todas maneras, esto sí es vida. Diciembre 19 Anoche nevó otra vez. No pude limpiar la entrada por completo porque antes que acabara, ya había pasado la niveladora, así que hoy no pude ir al trabajo. Estoy un poco cansado de dar pala en esa nieve. ¡Cabrona niveladora! ¡Qué vida!
 
Diciembre 22
Anoche volvió a caer nieve, o mejor dicho... mierda blanca. Tengo las manos hechas mierda y llenas de callos de la pala. Creo que la niveladora me vigila desde la esquina y espera a que acabe con la pala para pasar. ¡Puta madre que la parió!
 
Diciembre 25
Felices Navidades blancas, pero blancas de verdad, porque están llenas de mierda blanca. ¡Coño!... ¡Carajo! Si cojo al hijo de la gran puta que maneja la niveladora, te juro que lo mato. No entiendo por qué no usan más sal en las calles para que se derrita más rápido este cabrón hielo de mierda.
 
Diciembre 27
Anoche todavía cayó más mierda blanca de ésa. Ya llevo tres días encerrado. Salgo nada más cuando tengo que dar pala en la nieve después de que pasa la niveladora. No puedo ir a ningún sitio. El coche está enterrado bajo una montaña de nieve negra. El noticiero dice que esta noche van a caer 10 pulgadas más de nieve. No lo puedo creer.
 
Enero 4
Al fin, hoy pude salir de casa. Fui a buscar comida y un ciervo de mierda se metió delante del coche y lo maté. ¡Carajo! El arreglo del coche me va a salir como en tres mil dólares. Estos animales de mierda deberían ser envenenados. Ojalá los cazadores hubieran acabado con ellos el año pasado. La temporada de caza debería durar el año entero.
 
Marzo 15
Me resbalé en el hielo que todavía hay en esta puta ciudad y me partí una pierna. Anoche soñé que sembraba una palma real.
 
Mayo 3
Cuando me quitaron el yeso, llevé el coche al mecánico. Me dijo que por debajo estaba todo oxidado por culpa de la sal de mierda que echaron en la calle. ¿A quién coño se le ocurre? ¿Es que no hay otra forma de derretir el hielo?
 
Mayo 10
Me mudé otra vez a Miami. ¡Esto sí es vida! ¡Qué delicia! Calor, humedad, tráfico, huracanes y cubaneo. La verdad es que cualquiera que se le ocurra vivir en esa Pennsylvania de mierda tan solitaria y fría es un comemierda y tiene que estar, no solo cagalistroso, sino loco para el carajo. ¡Esto sí es vida!
 
 

domingo, 23 de octubre de 2016

UN LADO POSITIVO PARA LAS COSAS

Este fin de semana en Madrid ha sido lluvioso. En días como estos uno se siente con menos ganas de hacer, con más ganas de estar acurrucado en la poltrona, como si estar en modo “ahorro de energía” fuese una necesidad. Mi madre, que en su juventud trabajó en Inglaterra, nos contaba como le recordaban a aquellos días lluviosos propios del clima británico, muy tristes al no poder ver el sol.
 
Casualmente esta misma tarde ha caído en mis manos esta mercancía procedente del UK: la mejor gamberrada del grupo Monty Python, que transmite positivismo y “buen rollito”…
 
Vamos, digo yo.